Una obra bajo el estilo del norteamericano

Peter Eisenman deconstruye el Gaiás para su obra

Las redondeadas formas del monte Gaiás, en el extremo este de Santiago, dan muestra de lo que el arquitecto neoyorquino Peter Eisenman (Newark, 1932) quiso trasladar allí como ganador del concurso de ideas para levantar la Cidade da Cultura. Con total seguridad, la paz de estas colinas tan gallegas por sus suaves siluetas se iba a ver rota por la inclusión allí de un complejo cultural de -en principio- 60.000 metros cuadrados.

Contemplar el largo proceso de construcción en aquel paraje intacto transmitía sensaciones monstruosas ante el gigantismo no correspondido para una Comunidad como Galicia. En el concurso de ideas, Peter Eisenman ganó por mayoría absoluta a nombres del ‘star system’ de la arquitectura como Jean Nouvel, Dominique Perrault, Ricardo Bofill, César Portela o Rem Koolhas.

Eisenman planteó un proyecto basado en la teoría deconstructivista de la que es uno de sus máximos exponentes. Aquel vaciado ‘terrenal’ serviría para sustituir la curvatura del Gaiás por la de los edificios que él planteaba. El monte se deconstruye -no se destruye- y la Cidade se adapta a él, se integra ‘reconstruyéndolo’ y emergiendo de la propia tierra. Ambos se comunican y permanecen como guardianes, como faro, de la ciudad que los alberga. Compostela convive ya con una nueva firma en sus joyas arquitectónicas.

El arquitecto traslada algunas de las características de esta filosofía a lo alto de la colina compostelana. Como conjunto se evidencian recursos como la división y la fragmentación de las estructuras, lo que transmite una sensación de único conjunto pese a tratarse de varios edificios.

Otro aspecto deconstructivista es la ausencia de geometrías rectilíneas.Las estructuras se retuercen y se mezclan con otras trapezoidales.Eisenman implanta a la perfección estas reglas en el Gaiás, logrando la máxima del ‘caos controlado’. A la mente se nos vienen realidades similares como el Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao -con el que se comparan los ‘efectos dinamizadores’ en la ciudad-, o la ampliación del Museo Judío de Daniel Libeskind en Berlín.

Casi 150.000 metros cuadrados

Eisenman es más teórico que práctico. Si bien ha visitado en numerosas ocasiones la que considera la mayor obra de su currículo, cedió el puesto de arquitecto ejecutor a Andrés Perea, sobre el que descarga buena parte del éxito de la construcción.

El paseo por los patios que enlazan los edificios transmite la grandiosidad de los seis volúmenes, imponentes al caminar por las calles que los cortan. Un recinto de finalmente 148.000 metros cuadrados, mirador este de Santiago y del valle del Sar que pretende superarse mediante un teleférico.

La Biblioteca, el más grande de los inaugurados este martes, se compone de seis niveles alcanzando un total de casi 16.000 metros cuadrados de superficie útil. Por dentro se traslada el caos trapezoidal del exterior, todo bajo un uniforme color blanco. El edificio nace como“un centro fundamental para la recuperación y difusión de la cultura realizada en el país”. Todas las obras impresas, sonoras, audiovisuales e informáticas realizadas en Galicia, así como las del exterior vinculadas o de interés para la Comunidad, tendrán su hueco allí.

La Biblioteca parte con 250.000 volúmenes ante una capacidad que alcanza el millón de ejemplares. Funcionará, además, como Depósito Legal y cabecera del Sistema Gallego de Bibliotecas, sobre el que se creará el portal ‘Galiciana’ para que cualquier persona pueda consultar el fondo bibliográfico gallego.

Por su parte, el Archivo -de alrededor de 11.000 metros cuadrados útiles- reunirá los documentos producidos por la Xunta desde sus inicios así como los de cualquier organismo, institución o entidad autonómicos. Su acceso será libre y gratuito, con las restricciones obligadas en la consulta de originales en riesgos de conservación.